NUESTRA COMIDA Y LAS ENFERMEDADES

La mayoría de personas jamás se pone a pensar en lo que pasa por su boca, Sí es sabroso, se lo comen, Nunca asocian sus malestares físicos con lo que comen o beben.

POR MUCHO QUE MARTILLEMOS EN ESTE IMPORTANTE ASUNTO, MUCHOS CIERRAN SUS OIDOS Y ABREN AUN MAS LA BOCA

el pastor Javier Fonseca Romero nos reseña que es lo que nos pasa al respecto:

¿Podría ser que los cristianos se están enfermando y muriendo prematuramente porque, como dice Dios: En Óseas 4:6: Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento?

La Biblia es la legitima “Palabra de Dios”; que Dios no solo creo al hombre sino también le dejo un libro de instrucciones. “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil. . . “(2 Timoteo 3:16).
La Biblia solo da tres razones para la enfermedad o los problemas físicos entre los cristianos. 
I. Para la gloria de Dios 
En el evangelio de Juan, capitulo 9, versículos 1-3, leemos acerca de un hombre que era ciego de nacimiento. Ni él ni sus padres habían pecado. Los discípulos preguntaron: “? Quien pecó, este o sus padres, ¿para que haya nacido ciego?” Jesús respondió: “No es que peco este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.” 
Está muy claro que este incidente tuvo lugar mientras Jesús estaba sobre esta tierra, y que la ceguera de aquel hombre tenía un propósito: ¡que Jesús lo sanara, para que la gente reconociera quien es El y glorificaran al Padre que lo había enviado! 
El apóstol Pablo parece haber sufrido de un problema físico que muy bien cabe en esta categoría. Pablo oro tres veces para que el Señor lo sanara, pero Él le dijo, de acuerdo con 2 Corintios 12:7-9. “Bástate mi gracia.” 
Si a nosotros nos sucede esto mismo, y padecemos una enfermedad para la gloria de Dios, entonces aprendamos a decir como Pablo: “he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Filipenses 4:11). Todas las oraciones del mundo no son suficientes para acabar con un sufrimiento que es para la gloria de Dios. 
II. A causa de pecados inconfesos 
En 1 Corintios 11:28-32 se habla de la debilidad, la enfermedad e, incluso la muerte prematura de creyentes que no estuvieron dispuestos a confesar sus pecados, y Dios los tuvo que juzgar. “por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinemos a nosotros mismos, no seriamos juzgados; más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo” (1 Corintios 11:30-32). 
Según la Biblia, ¡algunos creyentes si sufren males físicos a causa del pecado! Sin embargo, estos sufrimientos pueden ser remediados inmediatamente poniendo en práctica la enseñanza de 1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 
Las enfermedades causadas por el pecado vienen como juicio y castigo de Señor, pero pueden desaparecer si hacemos lo que es correcto delante de Dios. Leas de nuevo el pasaje de 1 Corintios 11:30-32 Y, dicho sea de paso, todas las oraciones del mundo no serán suficientes para que desaparezca una enfermedad causada por el pecado, a menos que sea la oración de arrepentimiento por parte del creyente que ha ofendido a Dios. 
No hay duda de que algunas enfermedades que afligen a los cristianos de nuestros días sean el resultado de pecados inconfesos. Sin embargo, los sufrimientos físicos de esta clase son apenas un porcentaje muy pequeño de todos los problemas físicos de hoy. 
Hoy, si un cristiano está padeciendo alguna enfermedad es muy fácil comprobar si tal sufrimiento vino a consecuencia de un pecado. La receta es la confesión sincera y el perdón de Jesús (Juan 1:9). Si este procedimiento no resulta en sanidad, entonces lo más seguro es que dicho problema se deba a la tercera razón que la Biblia da para la enfermedad: ¡la violación de algunas leyes naturales de Dios!
III. Por violación de las leyes naturales de Dios 
En 1 Corintios 3:16-17 leemos: “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.” 
Encontramos enseñanza adicional sobre este tema en 1 Corintios 6:19-20: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois puestos? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” 
Lo que aprendemos claramente es esto es que, ¡el cristiano no es dueño de su propio cuerpo; este le pertenece a Dios! Leamos de nuevo el pasaje en 1 Corintios 3:17: “Si alguno destruye el templo de Dios” (si lo ataca con cosas desagradables y contaminantes), Dios le destruirá a él.” 
¡Posibles Causas!
¡Los cristianos carecen de conocimiento concerniente a la relación que existe entre los alimentos, la nutrición, el estilo de vida y la salud! 
* Muchos de nuestros problemas físicos surgen de la práctica de seguir métodos tradicionales para preparar los alimentos. 
*La alteración de las tradiciones antiguas ha hecho que los alimentos sufran cambios y alteraciones de la forma en que dios quería que los consumiéramos. 
*Nuestros alimentos son envenenados mientras se cultivan. 
*Todos los productos son envenenados mientras los procesan. 
*Envenenemos el agua que bebemos. 
*La leche pierde casi todos sus nutrimentos mientras es procesada. 
*La harina es despojada de todas sus propiedades alimenticias, y luego es blanqueada y alterada con sustancias químicas. 
*Algunos expertos en nutrición creen que la margarina es el reducto más peligroso de mercado de alimentos. 
*La producción de la carne y los huevos es manipulada. 
*Las comidas rápidas y los productos instantáneos están muy lejos de ser reales y naturales. 
* Vivimos en una sociedad orientada a las drogas. . . aun los alimentos y el agua están drogados. 
*Tomamos drogas para curarnos de problemas físicos provocados casi siempre por introducir a nuestro sistema sustancias muertas, procesadas y drogadas. 
* La Biblia nos previene contra el uso de las drogas y el engaño de las mismas. 
* Todas las drogas son venenosas para nuestro cuerpo. 
*Nadie puede curarse envenenándose con drogas. 
* La sanidad llega solo cuando le proveemos a nuestro cuerpo los materiales apropiados para que se limpie de todo veneno y produzca células sanas, fuertes y vivificantes. 
* Dios hizo el cuerpo humano con la capacidad de curarse a sí mismo; y se cura, si se le concede la oportunidad. .-
¡La enfermedad y los problemas físicos no son normales! Constituyen el precio que uno paga por violar las leyes naturales de Dios. 
El plan de Dios era que el hombre fuera feliz. Jesús dice. . . “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Juan 10:10). 
El Señor también quiere que tengamos buena salud. . . “Amad, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2). 
Es difícil que uno disfrute la vida, si carece de buena salud. 
Dios proveyó lo necesario para que tengamos una vida espiritual sana y feliz. Pero todo depende de que cada persona acepte la abundante provisión de Dios. “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis” (Juan 13:17)
“. . . Os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida para que vivas tú y tu descendencia” (Deuteronomio 30:19)

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